lunes, 29 de septiembre de 2008

UN PENSAMIENTO PARA NUESTRO JARDÍN

El amor es una planta de primavera que todo lo perfuma con su esperanza, incluso las ruinas por donde trepa. (Gerard Flobert)

domingo, 28 de septiembre de 2008

La estación de los poetas (poesía de Ana)

La estación de los poetas

Que no te roce indiferente
sin dejar su sello
la estación de los poetas
del planeta azul.
Entibiando los días
de sensuales colores
pegajosas texturas
inconmensurables sabores.
Que no te falte el bosque
sumido en humus
tejiendo laderas
de verdor florido.
Con sus blandas humedades
de cautivantes aromas
avivando el cuerpo
de pasiones dormidas.
Que la metamorfosis
de una nueva Primavera
desflorando brotes
de los vástagos caídos
agriete tu alma helada
y acaricie tu conciencia
en prueba tangible
del perdón divino.

Any Carmona

Erase una vez una familia...

Que comenzó allá por los años'30 cuando una pareja de jóvenes se enamoraron perdidamente en el pequeño poblado de Laspiur, en la provincia de Córdoba. El era hijo de una familia de italianos, uno de los hijos varones de una nutrida prole de once, de la familia Rolotti. Cuando sus padres llegaron de la Bella Italia en los finales del siglo XIX se instalaron en el campo donde trabajaron la tierra con sus propias manos y con toscos utencillos de labranza. Gente de poco estudio pero de mucho tesón, habían criado a sus hijos en valores de austeridad, trabajo y dignidad. Creían en la familia, en la patria y en el progreso logrado con mucho esfuerzo. Luego de unos años y viendo que había que mandar a los hijos a estudiar, se mudaron a la pueblo donde instalaron una casa de pensión para viajeros e inquilinos. La italiana cocinaba y las hijas mujeres le ayudaban mientras que los hijos varones salieron atrabajar a temprana edad. Emilio se inició como empleado de una casa de ramos generales y pronto se convirtió en la mano derecha del patrón. Dotado de una inteligencia poco común, supo lo que quería hacer de su vida: elegir a una fina mujer del pueblo y formar una familia. Progresar y llegar a ser alguien realmente próspero y respetable. Italia, así se llamba la niña, era la hija mujer de una familia también de italianos. Sólo dos hijos, mujer y varón, eran un grupo poco convencional para la época. Angel Scanavino, el padre se había casado con una bella italiana bastante menor que él y conformado este núcleo que se instaló enseguida en el centro del pueblo con un almacén y vivienda propia. El padre era muy culto y gustaba de dirigir teatro y tocar la mandolina y la madre era una fina mujercita dedicada enteramente a las tareas del hogar. En este hogar creció Italia Catalina Magdalena muy cuidada, protegida y mimada. Esa era la mujer que Emilio estaba buscando. Se pusieron de novios allá por el año 1928 contando ella con solo diecisiete años y Emilio con veintiuno, casándose muy pronto luego de unos meses de noviazgo. Fue amor a primera vista.